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Local de Ensayo

Local de ensayo: Humor Vítreo (2013)

Humor Vitreo 1  

Les conocimos hace unos meses en uno de los conciertos que daban en Granada y, desde entonces, intentamos no perdernos ninguno de sus directos. Se trata de Humor Vítreo, una formación consolidada en 2010, tras un tiempo de formación y búsqueda de los músicos y vocalista que encajaran con el sonido que querían hacer. Desde entonces teníamos curiosidad por saber más de ellos.

  Humor Vitreo 1

Ellos “no quieren ese don”, lo llevan diciendo desde que salió a la luz su EP y, desde ese momento estamos cada vez más convencidos de que, lo quieran o no, tienen un don en la música y saben cómo usarlo.

Les conocimos hace unos meses en uno de los conciertos que daban en Granada y, desde entonces, intentamos no perdernos ninguno de sus directos. Se trata de Humor Vítreo, una formación consolidada en 2010, tras un tiempo de formación y búsqueda de los músicos y vocalista que encajaran con el sonido que querían hacer. Desde entonces teníamos curiosidad por saber más de ellos.

Ellos son Eloy Conde (voz), Alex Roca (batería), Francisco Cabezas (guitarra), Borislav Cvetkov (guitarra) y Kike Morillas (bajo). Les acompañamos en uno de sus ensayos. No queremos hacer una entrevista al uso, vivido desde dentro se parece más al formato reality show, pero sin montajes. Todo tal como lo veíamos en directo.

Llegamos al local y nos adentramos por una serie de pasillos con puertas metálicas que a duras penas contienen los muchos decibelios que salen de los recintos que albergan. Por el pasillo ya se escucha la música pero no la reconocemos, aunque sí la voz, las guitarras y el ritmo de la batería que la acompaña. Entramos con el ensayo ya empezado y nos acomodamos un poco, tratando de no estorbar, entre cables, guitarras, batería, micros y amplificadores de todo tipo. Nos reciben con amabilidad, haciéndonos un hueco entre ellos, integrándonos en ese pequeño pero acogedor espacio.

El local está pintado en rojo y ensayan con poca luz, ninguna directa sobre ellos. Luces difusas en la esquina para crear una atmósfera íntima que invita a interiorizar lo que hacen, a la concentración e incluso a sentirse en la misma penumbra que usan en sus directos. Teatralmente perfecta. Mola.

Efectivamente, el tema que sonaba mientras íbamos entrando no está en su EP. Tampoco el siguiente, lo escuchamos allí, en primicia. Entre tema y tema, una pausa para ponerse de acuerdo en qué tocan después nos da pie a introducir preguntas casuales. Nada está preparado, improvisamos, las frases surgen entre los punteos de las guitarras como si fuese la pregunta que debería ir justo en ese momento. Espontáneo. Creo que a todos nos gusta más así. Es cómodo y sobre todo, es auténtico.

Nos enteramos de que están componiendo nuevos temas pero se les ve exigentes con su trabajo. En eso nada es casual, componen sabiendo lo que quieren, unas veces es una melodía la que sugiere la letra y otras al contrario. Suena bien. Muy bien, la verdad. Nos gusta lo que escuchamos aunque ellos son conscientes de que aún les queda muchas horas de trabajo a cada uno de los nuevos temas. Componen entre todos. Cada uno aporta lo algo, corrigen, sugieren, quitan cosas que no encajan. Lo mejoran. De las letras es un poco más responsable Eloy pero ninguno se atribuye la paternidad completa de los mismos.

Quieren grabar nuevo disco a primero de año en Madrid y para hacerlo intentarán componer decenas de canciones para poder desechar la mayor parte de ellas y elegir sólo las que de verdad expresan lo que ellos son y la música que les gusta. Al final pueden ser entre nueve y once. Todo depende de cómo vayan saliendo.

Hace mucho calor para estar en el mes de octubre y Alex (batería) nos dice medio en broma, o más bien en serio, que él suele tocar desnudo. Sentimos haberle cortado el rollo y le invitamos a que se ponga cómodo, lo cual da lugar a más risas y bromas entre los demás. Le pregunto si es de los que pierde mucho en el momento de quitarse la camiseta y nos dice que no, que él es de los que gana y empieza a explicarnos que suda mucho cuando “se toca” (obvia confusión lingüística que nos lleva a reírnos a carcajadas y hacer más bromas sobre el tema) y se dispone a aguantar el calor estoicamente mientras se hace polvo tocando con todo el ímpetu que pone Alex ante la batería.

Deciden tocar ahora su EP completo, en el mismo orden. Pero algunos de ellos reconocen, entre risas, no recordar el orden. El primer tema es “Y Volver”. Esta pista es una potente introducción al resto del EP, lo escuchas y ya sabes qué puedes esperarte del disco. Los matices, los cambios de tono y registro de Eloy son impresionantes y, en directo, tan de cerca, lo son mucho más. Increíble lo de la voz de este chico. Los punteos de guitarra centrales, acompañados en algún momento sólo la batería, antes de que entre el bajo y nuevamente la voz “Volver a apaciguar/ y volver otra vez/ a respirar, y a sentirme bien”.

El tema tiene sus anécdotas, Eloy recuerda haberse equivocado en esa letra, en los primeros conciertos, en Montefrío. La gente se sabía el estribillo pero cuando llegó a él se quedó parado y soltó un “Volver a caminar” que quedó difuminado entre los coros del público. A veces le pasa eso, un segundo para pensar “¿y ahora qué venía?” pero la música sigue y de pronto toda la canción está ahí y sale del tirón. Luego se cogen tablas y esto ya no pasa pero los primeros conciertos son una prueba de fuego. Son cosas del directo, a todo el mundo le pasa alguna vez, pero ellos son muy perfeccionistas y no salen contentos de ningún concierto. Siempre sienten que pueden mejorar, dar más.

Ahora viene “22:25”. Otro temazo. El comienzo es apoteósico. No es de los que va de menos a más, ya empieza desde arriba y sólo un momento después empieza a hablarnos de alguien a quien el tiempo, su transcurso, que se quede parado, le atormenta de alguna manera. El tiempo, la soledad, la larga sombra que alumbra, unos punteos de guitarras que son el sello de identidad del grupo, lo dicen todo de su música. Sólo al final, terminado el ensayo, nos explican que el reloj que hay en la pared está parado justo a esa hora y, de ahí el título, porque la letra marca el paso del tiempo, el tiempo que se para. Tiempo al fin y al cabo. 22:25. Reconozco que al verlo pensé que se había hecho tarde allí metidos justo antes de darme cuenta de que siempre marca esa hora. Terminan de tocar y se detienen unos segundos. Creo que habíamos aguantado la respiración un momento porque se nos escucha respirar cuando se hace el silencio.

Cuando les veo moverse en el escenario, a un ritmos frenético, siempre me pregunto si se habrán caído alguna vez del mismo o han tenido algún percance. Nos cuentan que caerse no, pero les ha pasado de todo. Alex se cayó un día hacia atrás, creía que a su espalda había un muro, se confió y se deslizó tras la tela que había tras de sí. Otra vez fue la batería, con el tema ya comenzado, la que se vino entera sobre él. Cosas que pasan. El directo tiene eso y salir airoso de la situación es lo que realmente tiene mérito.

Los demás, caerse no se han caído pero salen del concierto con morados por todos sitios. A veces ni siquiera recuerdan cómo ni con qué se han dado. Unas veces se los hacen a sí mismos al mover la guitarra sobre el propio cuerpo. Otras veces alguno (Cabezas por ejemplo) golpea a Eloy con el mástil y aunque él no se da cuenta en ese momento, al terminar toma conciencia del golpe que se ha llevado con la guitarra. En otra ocasión es Bobby a quien ven recuperando el equilibrio, a punto de caerse tras confiarse también demasiado al dejarse llevar por la emoción del momento. Kike también recuerda haber tenido algún percance así. Al final hacen recuento de las “heridas de guerra” y se ríen. Si lo han pasado bien tocando nada de eso tiene importancia. Son señales del mucho movimiento que ha habido en el escenario.

Dicen por ahí que Humor Vítreo tiene unas coreografías perfectamente ensayadas pero viendo lo reducido del local damos fe de que es imposible que sea así. Ellos nos lo confirman, a veces han hablado de hacer tal o cual cosa en el escenario pero sólo de palabra, allí no pueden llevarlo a la práctica y luego, cuando tocan, sale como sale. No hay nada ensayado.

Ahora viene su “Hostal Varado” pero dentro de lo distendido del ensayo bromean llamándolo el “Hostal barato”. “Mi mente empieza a pensar / mi cuerpo comienza a temblar/ las manos se me empapan/ mi corazón se va a parar, la sangre… “. Las letras de Humor Vítreo se mueven entre lo oscuro y lo cotidiano, los sentimientos exacerbados conviven con las más humanas pasiones. Se las curran. La voz de Eloy suena ahí con una vuelta más de tuerca.

Terminan y sugieren una pausa pero preferimos ver todo el ensayo del tirón y aprovechan para contarnos que ellos salen con heridas de guerra pero es más impresionante cuando de pronto miran hacia el público y ven que entre el pogo con el que el público les acompaña desenfrenadamente alguien sangra sin tomar conciencia del tema. En ese momento se dan cuenta de que es la gente la que lo está dando todo y se vienen más arriba si cabe.

Ahora sí viene la “Pausa”, pero no al pie de la letra. Es el título de la cuarta pista de su disco. El tema empieza también con fuerza, es su forma de entrar. Contundente. Tanto como cada uno de los instrumentos en este tema. Incluso el bajo, que en directo es difícil apreciar con nitidez, ahí se hace presente (estoy literalmente tras el mástil de Kike). Vibra, entra, impresiona escucharlo así.

Terminan de tocarlo y nos hablan de su relación con los medios de comunicación, especialmente de una entrevista muy graciosa que les hicieron. Bobby no terminaba de entender las preguntas (él es búlgaro y fue por teléfono) y, como suele pasar en estos casos, las confusiones dieron lugar a situaciones graciosas de las que todavía se ríen recordándolas.

Terminada su “Pausa” empiezan el último tema. Es el que más me gusta y lo comento. A algunos de ellos también. Empieza el punteo de Bobby. La melodía es perfecta. “Sin perdón”. Un título con tintes épicos. Un cierre perfecto a un EP redondo donde ningún tema está de más. Vale que no son muchos y así es más fácil, pero no nos engañemos. Nunca es fácil.

Tomo conciencia de que las paredes no tienen posters de sus conciertos y les pregunto si no son fetichistas en ese sentido. No lo son. Si tienen algún poster está por ahí, entre las cajas. No están seguros. Nada les distrae cuando entran en su espacio. La luz sigue siendo escasa, dispersa. Los últimos acordes de ese último tema. “Sin pedir, perdón / llévatelo “.

Aún les queda más guerra que dar con el disco, lo han “explotado” poco. Saben que aún tienen cosas por hacer, un vídeo por estrenar (están a punto de hacerlo en la próxima semana) pero pocos directos ya con el mismo. A la vista tienen su paso por el concurso de bandas “Al Jornalero 2” en Olvera, el 1 de noviembre. Ahora llega la hora de encerrarse de nuevo.

Nos vamos. Ellos salen fuera a descansar un poco pero van a seguir ensayando. Componiendo. Nos queda muy buen sabor de boca. Impresionante esta primera incursión de Rock On en el local de ensayo. Impresionante escuchar un directo tan desde dentro.

Web del grupo: http://humorvitreo.es/ Bandcamp: http://humorvitreo.bandcamp.com/

Texto: María Villa

Fotos: FOL Contreras

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