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Local de Ensayo

Local de Ensayo: ARAAPPALOOSA

LdE AraAppaloosa 1

Tarde de ensayo. Un local pintado en negro. Techos negros, paredes negras. Puerta metálica y el matiz gris de los paneles de fibra para insonorizar. Todo neutro. Sin poster. Ninguna seña de identidad. Sin fotos. Sin nada. Si no vemos en el suelo las guitarras, algunas de las más afiladas que suenan en las noches granadinas, no podemos decir con seguridad qué grupo ensaya en un local que resulta neutro a la vez que acogedor. Trasmite una curiosa sensación que invita a permanecer y escuchar lo que se cuece entre luces tenues pero bien situadas.

  LdE AraAppaloosa 1

Tarde de ensayo. Un local pintado en negro. Techos negros, paredes negras. Puerta metálica y el matiz gris de los paneles de fibra para insonorizar. Todo neutro. Sin poster. Ninguna seña de identidad. Sin fotos. Sin nada. Si no vemos en el suelo las guitarras, algunas de las más afiladas que suenan en las noches granadinas, no podemos decir con seguridad qué grupo ensaya en un local que resulta neutro a la vez que acogedor. Trasmite una curiosa sensación que invita a permanecer y escuchar lo que se cuece entre luces tenues pero bien situadas.

Dentro, un grupo de lo más dispar estilísticamente: AraAppaloosa. Nos acomodamos mientras empiezan a ensayar y desde el primer acorde empiezo a moverme rítmicamente. Agradezco en ese momento no ser yo quien lleva la cámara, las fotos hubieran salido movidas.

Entre tema y tema, cuñas con preguntas que buscan conocer un poco quiénes son estos chicos que llegaron desde Benalúa de Guadix para traer algo original y novedoso a la música local. Son Tony Travé (el Oso de Benalúa), Alejandro Molina, Bailón y Pablo Peláez. Voz y guitarra, guitarra, bajo y batería. Les pregunto qué tipo de música hacen. Se ríen. Imaginemos una maleta que ha viajado por medio mundo y a la que se le añade una etiqueta en cada ciudad destino. Eso serían ellos, una maleta en la que casi no caben más etiquetas. Eso da como resultado nombres de canciones que ni ellos son capaces de recordar y pronunciar todo seguido pero que reflejan, en un solo título, toda una filosofía musical.

Influencias que van desde el stoner más árido, estilo en el que empezaron su andadura casi por casualidad sencillamente porque, los primeros temas, sonaron así. Después se mezclaron con el rock setentero, el blues, el metal, el folk americano y la espontaneidad de cuatro personas a las que les da igual dónde quieran encuadrarlas porque, al final, van a seguir haciendo lo que les suena bien a ellos. Un coctel que podía explotar o funcionar y ha optado por lo segundo.

Y claro, cuando lo que les suena bien a ellos nos encanta a los demás, de sus ensayos salen tal cantidad de temas que ahora mismo ya podrían editar un doble compacto como mínimo. Lo más simpático que les han dicho sobre su música “Y esto, ¿cómo se baila?”. Pero reconocen que son una banda a la que la gente les ha dedicado “muchos piropos”. Eso, sin dudas, les da ánimos para seguir adelante especialmente ahora que, contra todo pronóstico en un concurso que tiene mucha tendencia al indie-pop, se han clasificado en las semifinales.

Les pregunto alguna anécdota pero no recuerdan nada especialmente significativo. O llevan poco tiempo o son muy profesionales. Sólo mencionan, como algo anecdótico en su parte negativa, haber participado en un festival que sonó tan mal que el rebote del sonido hacía parecer que tocaban varios grupos a la vez. Yo estaba allí y doy fe de ello. Sin embargo después, sin centrarse en contar anécdotas van saliendo espontáneamente historias, cosas que les han pasado y de las que ahora pueden reírse al contarlas.

Por ejemplo, la historia del nombre del propio grupo, el de un caballo mestizo árabe y Appaloosa americano, de Idaho nada menos, un poco como ellos, con influencias de aquí y de allá. Música donde el mestizaje tiene ingredientes fuera de la música de mestizaje. Es sencillamente, la mezcla musical que ellos sienten como capaz de expresar lo que entienden por rock y nosotros vemos con una originalidad que puede aportar mucho a las tendencias de la ciudad.

Anecdótico también el cómo y el por qué del dibujo que contiene en su interior el caballo que usan en las portadas de sus maquetas vol. 1 y vol. 2. La del vol. 1 es el dibujo de la olla donde se cocinaban los macarrones mientras iban creando canciones en “la cueva”. Nos reímos mientras cuentan la cara del padre del Tony mientras les veía tomar fotos del recipiente. Esa olla tiene que formar parte de alguna contraportada. Es, la historia de los macarrones más musicales de las cuevas.

Asistimos a un ensayo muy importante, entre otras cosas porque antes se reunían mucho pero, desde que Alex está fuera de Granada, se ven de vez en cuando y van a saco. Bromean con que Alex ya está buscando otro grupo fuera y ellos van a probar con otros músicos. Bromeamos con dar la exclusiva de que el grupo se separa. Pero no se separan, el proyecto es sólido como lo es su propia música. Ellos no saben que lo realmente peligroso, en todo grupo, es dejar que el batería componga a solas un tema. Entonces sí, ya está todo acabado.

Componer, componen entre todos. Alex lleva un riff, Tony le pilla el ritmo con la guitarra, añade, quita, empiezan a meter bajo, batería y los temas les salen con una facilidad increíble si tenemos en cuenta que hay grupos que llevan toda la vida tocando sin haber compuesto jamás una canción propia. Imprescindible la voz de Tony Travé. Increíble lo de este chico y su capacidad vocal. Que en un mismo concurso se haya clasificado con los tres proyectos en los que participa en este momento dice mucho de qué tipo de músico y cantante es.

La voz de Tony es, porque tiene que serlo, la seña de identidad de un grupo donde, sin embargo, todos sus miembros aportan mucho. Si les veis en directo hay que prestar atención a los coros metaleros de Peláez, la caña. A su contundencia en la batería, a la línea de bajo de Bailón, a los riffs de Alex Molina. Todo es un engranaje que una vez empieza a andar, lo flipas.

Me interesa, como mujer, conocer cuál es el motivo por el que no se escuchan mujeres haciendo stoner. Ellos tampoco lo saben. Una vez más, la mujer es la gran excluida (intuyo que auto excluida) de un estilo que no tendría por qué cerrarle las puertas. Quizás desinterés aunque, en los conciertos, el público es femenino y masculino, así que gustarles, también les gusta. Pensamos en hacer una encuesta a ver si nos saca de dudas pero da pereza ponerse a preguntar por ahí a la gente. Casi mejor nos quedamos con la duda o esperamos a que alguna mujer nos sorprenda en los escenarios. Dicen que entonces se la rifarán como novia.

Hablamos de su disco. Del que no tienen aún porque, maquetas ya van tres, pero disco aún no tienen en mercado. Tienen ganas de hacerlo, saben que la gente tiene ganas de disco y, de hecho, han estado a punto de hacerlo, pero la situación actual no facilita las cosas precisamente. La mayoría de los grupos tiene que optar obligatoriamente por la autoedición para sus primeros trabajos y eso no siempre es fácil.

Por temas que no quede y estudio ya tienen visto uno en el que creen que su música puede sonar con el resultado que esperan obtener cuando den ese paso. Pero bueno, también mencionan a grupos que se pasaron sus primeros diez años de carrera sin grabar discos hasta que alguien se fijó en ellos y dieron el pelotazo. Se les ve armados de música y paciencia por igual.

Me llama la atención que allí, al contrario de lo que hubiera pensado antes de entrar, no corre la cerveza entre canción en canción. Entre refrescos de naranja para que no se seque mucho la garganta ensayan con una seriedad que contrasta con las risas que nos echamos comentando cosas a veces tontas pero que crean un ambiente distendido.

Hablamos, por ejemplo, de los muchos concursos que se convocan en estas fechas y sonríen. Ellos los echan y esperan. De hecho, echan todos los que reciben información de que están en marcha. Y esperan. La gran oportunidad, muchas veces, es estar ahí. Hablan de sí mismos con modestia. Sincera y amplia modestia que no va acorde con la percepción que tenemos de ellos musicalmente desde fuera.

Termina su ensayo. En su próxima actuación tendrán unos treinta minutos para demostrar todo el torrente musical, la potencia, la originalidad y los temazos que tiene el grupo. Después empiezan una mini gira con un grupo con el que forman un cartelazo de lujo, Supertrawler, recién llegados de Holanda. Intentaremos estar allí con ellos, a pie de escenario. Apoyándoles tanto como al resto de grandes grupos en los que creemos pero a ellos les toca la parte difícil. Llevar, una vez más, al escenario, ese pedazo de directo que tienen.

Nos marchamos con muy buen sabor de boca sabiendo que hemos sido afortunados de estar ahí con ellos y que asistimos a un momento en el que se da forma a un proyecto que desde que comenzó, hace apenas un año, ya venía para dar mucho que hablar. Está claro, esto nos mola.

Texto: María Villa

Fotos: FOL Contreras

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